La Ruta del Flysch con perro

La Ruta del Flysch (Zumaia a Deba)

Uno de los tesoros más espectaculares de la Costa Vasca es la Ruta del Flysch (Guipúzcoa).

Los flyschs son unos estratos que parecen gigantescos “milhojas” que alternan capas duras (calizas y areniscas) y blandas (margas y rocas arcillosas). Son el resultado de la fuerza brutal con la que el mar golpea a las rocas y forman acantilados increíbles. En sus rocas, con más de 50 millones de años de historia, pueden reconocerse eventos como la extinción de los dinosaurios.

La Ruta del Flysch del Geoparque de la Costa Vasca se encuentra entre las localidades guipuzcoanas de Mutriku, Deba y Zumaia.

 

La Ruta del Flysch con perro (Zumaia a Deba)

Nosotros nos decantamos por hacer la parte que va de Zumaia a Deba (15 km).

Llegamos hasta Zumaia en coche (estábamos alojados en Itziar) y lo aparcamos en el parking de la estación del Euskotren. Es un parking gratuito y no tuvimos ningún problema para encontrar sitio.

Desde allí nos dirigimos hacia la Ermita de San Telmo, donde empieza la Ruta del Flysch. Las vistas desde allí son impresionantes y ya te dan una idea de los increíbles paisajes que vas a ver durante el camino.

Algunas partes de la ruta son compartidas con el Camino de Santiago, por lo que verás a muchos peregrinos. El ambiente es muy agradable y todo el mundo con el que te cruces querrá saludar a tu perro.

A unos 4 km de Zumaia, encontrarás una zona con árboles y mesas de camping, donde también hay un pequeño chiringuito en el que puedes comprar bebidas, fruta y algo de comida. Te recomendamos que pares aquí a comer ya que es muy cómodo y, además, ¡hay que coger fuerzas para la parte más dura!

Una de las cosas que más nos gustó de la ruta, es que el camino pasa literalmente por zonas donde están las vacas pastando libremente. Son áreas que están delimitadas pero hay unas puertas por las que puedes entrar y salir si estás haciendo esta ruta o el Camino de Santiago.

En estas zonas debes llevar al perro atado y recoger sus excrementos, ya que las heces de perro se filtran en el suelo y, si las vacas comen de esa zona, pueden coger enfermedades.

Casi a mitad de camino llegarás a la Playa de Sakoneta, una playa impresionante en la que puedes acercarte a los flysch. Te recomendamos que descanses un rato aquí y cojas fuerzas porque después de esto empieza una de las subidas más duras. Pero tómatelo con calma ¡y disfruta de la ruta!

Después de unos 6km llegarás a la Ermita Santa Catalina de Deba. Tendrás que continuar el camino hasta Deba saltando por esta señal de madera. Nosotros nos desorientamos un poco en esta parte así que te lo comentamos para que no te suceda lo mismo.

Al lado de la Ermita hay una fuente en la que puedes aprovechar para beber agua y/o rellenar las botellas. Después, date la vuelta, descansa un rato y observa el paisaje. ¿Verdad que el esfuerzo ha merecido la pena?

A partir de aquí el camino es de bajada y te llevará directamente al municipio de Deba, así que aprovecha para ir descargando las piernas y disfrútalo.

Cuando llegues, tanto como tu perro como tú estaréis muy cansados pero esos paisajes quedarán para siempre en vuestra memoria, ¡y ya estaréis pensando en repetir!

Para volver a Zumaia puedes coger el Euskotren hasta Deba. Son solo 2 paradas y en poco más de 10 minutos estarás en la estación de Zumaia.

 

Recomendaciones para hacer la Ruta del Flysch con perro

Se trata de una ruta bastante dura porque prácticamente no hay caminos planos, sino que todo son subidas y bajadas empinadas. Pero, sin duda, merece muchísimo la pena porque el paisaje es espectacular.

Te recomendamos que vayas mentalizado para hacer bastantes descansos si tu perro se cansa y evita hacerla en los meses de más calor.

Recuerda también llevar abundante agua y comida, ya que durante la ruta no encontrarás fuentes y prácticamente no hay restaurantes.

 

Donde dormir en la Ruta del Flysch

Nosotros nos alojamos un par de días en Agroturismo Donibane, un caserío de nueva construcción ubicado en la localidad de Itziar, pero a unos 2km del centro urbano.

Está ubicado en una granja rodeada de jardines y las habitaciones tienen calefacción, Wi-Fi y el baño puede ser privado o compartido.

Tienen algunas habitaciones que admiten perro (te recomendamos que reserves con antelación) y puedes dejar a tu mascota sola en la habitación sin problema.

Es un sitio muy acogedor y Rosa, la mujer que lo regenta, es encantadora. En el desayuno sirve unas mermeladas elaboradas con ingredientes de cosecha propia que están riquísimas. ¡A nosotros nos encantó la de remolacha!

 

Más información

No dudes en contactar con nosotros si quieres preguntarnos cualquier cosa, ¡estaremos encantados de echarte una mano!

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